Los colosales y asombrosos monumentos del Antiguo Egipto no dejan nunca de maravillarnos. El calor, la vista y la luz del desierto dan fuerza. Las aguas frías de color turquesa rejuvenecen. Un crucero romántico por el río más largo del mundo despierta los sentidos. Un complejo turístico de lujo en la ribera del Mar Rojo es puro escapismo. Ningún lugar tiene la magia, el misterio y los placeres de Egipto.

El turismo es una de las principales fuentes de ingreso de divisas de Egipto, tanto por los turistas en sí mismos como por las importantes inversiones realizadas por cadenas internacionales de hoteles. Por la naturaleza de la actividad turística, genera un número muy importante de puestos de trabajo, los cuales incluyen personal de: Agencias de turismo, Hoteles, fabricación y comercialización de artesanías, transportes, entre otras. Se pueden identificar tres zonas principales donde se focaliza la actividad turística:

  • El Cairo y alrededores: las pirámides de Guiza, junto con la Gran Esfinge (en las afueras de la ciudad) son las principales atracciones, que se complementan con los tesoros del museo de El Cairo que exhibe el tesoro de Tutankamón, y el bazar Jan el-Jalili (Khan el Khalili).
  • La zona sur: con Luxor, Karnak, el Valle de los Reyes, Abu Simbel y otras riquezas arqueológicas, además de cruceros por el Nilo.
  • La costa del Mar Rojo y la zona sur de la península del Sinaí: con costas arenosas, es un lugar famoso por la riqueza y variedad de su fauna y flora subacuática, siendo un centro de submarinismo de gran renombre. El balneario de Sharm el-Sheij, es un punto de referencia en la zona, que es servida por numerosos vuelos directos desde Europa.

Monumentos

La contemplación de las grandiosos restos del Egipto faraónico constituye por encima de cualquier consideración, la razón de ser de un viaje al país del Nilo.

Así pues, la meseta de Gizeh y sus pirámides, la necrópolis de Saqqara y sus anejas ruinas de Menfis, los templos de Karnak y Luxor en la ciudad homónima, así como las necrópolis tebanas y los templos mortuorios de Deir el Bahari o el Ramesseum, y por supuesto, Abú Simbel en Nubia, son los puntos de visita obligada que ningún viajero debería perderse.

Pero existen muchos más conjuntos arqueológicos de igual interés y menor popularidad que permiten disfrutar de ellos en relativa intimidad, como por ejemplo, los complejos de pirámides de Abusir y Dashur, respectivamente al norte y sur de Saqqara; los templos de Denderah y Abydos, al norte de Luxor; o la ciudad de los obreros de las necrópolis reales, Deir el Medina, en la orilla occidental de la vieja Tebas.

  • Desierto calcinante
  • En los últimos años, la Ruta de los Oasis por el desierto líbico (Bahariya; Farafra; Dakhla; Al Kharga; más una posible extensión a Siwa), también está adquiriendo un auge espectacular, puesto que ofrece el contrapunto perfecto y el complemento ideal al tránsito masificado por el valle del Nilo, al tiempo que permite disfrutar de esos vergeles increíbles que surgen en mitad de la aridez más absoluta.
  • Mar y buceo
  • En el sentido contrario, los amantes de las playas y el buceo, no deberían pasar por alto un estancia en Hurghada, a orillas del Mar Rojo, área en la que el Ministerio de Turismo está volcando todo su interés para convertirlo en un suerte de complejo vacacional al más puro estilo caribeño. También Sharm el Sheikh está recibiendo un gran impulso como polo de atracción de buceadores y amantes del mar.

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