Parte del encanto de Rusia se plasma en edificios de enormes dimensiones, museos con colecciones únicas en el mundo, parques de belleza excepcional y una red de metro que es una auténtica obra de arte. En Rusia cualquier turista quedará maravillado al descubrir, entre muchas otras atracciones, el mausoleo de Lenin en la plaza roja de Moscú, el Ermitage de San Petersburgo, cualquiera de los magníficos pueblos históricos del Anillo de Oro y los prados de flores silvestres del Cáucaso.

Una gran variedad de paisajes ofrecen oportunidades para desarrollar muchos tipos de turismo. Rusia tiene resorts marítimos en el Mar Negro en el sur y en el Mar Báltico en el noroeste del país, lo cual lo hacen idóneo para el turismo de playa, tratamientos médicos y rehabilitación. El lejano norte da a los visitantes una oportunidad de contemplar las luces del polo o tomar parte en un tour para conocer a los pobladores de tierras tan lejanas o formar parte de un safari en la tundra siberiana.Ríos grandes y caudalosos como el Volga, el Yenisei o el Lena dan excelentes posibilidades para cruceros, pesca y varios tipos de rafting. Otros destinos de cruceros incluyen las aguas del noroeste de Rusia. Por lo general, numerosos lagos son pintorescos y limpios. Las aguas de los lagos no son solo limpias de apariencia, en Karelia y Baikal se pueden beber.

Los bosques de la Rusia Central, las estribaciones del Cáucaso, La taiga siberiana y el lejano Oriente están llenos de animales y pájaros que atraen a los amantes de la caza.

 

En Rusia, hay bastantes lugares de naturaleza virgen y salvaje que crean las condiciones ideales para el desarrollo de rutas medioambientales.

La rica historia de Rusia conserva las huellas de los vikingos, los eslavos antiguos, los mongoles y tártaros, los escitas, suecos, griegos, genoveses y de otros pueblos. Nuestros antepasados heredaron algunas características de su apariencia, creencias, culturas, lenguas y tradiciones.

El turismo doméstico y externo en Rusia se caracteriza por una variedad de tipos. Entre los que están en desarrollo con mayor rapidez, se puede nombrar el medio ambiente, deportivo, de montaña extrema, cultural, de recreo, cruceros, pesca y caza, orientado a eventos gastronómicos. Turismo de personas individuales y jóvenes también se está convirtiendo en más y más popular.

 

La época imperial en la que los zares dominaban Rusia resplandece en nuestra memoria gracias a los lujos de la corte. Moscú y San Petersburgo han sido, a lo largo de la historia, las dos ciudades más importantes. En esos lugares se respira un ambiente indescifrablemente exótico. Pasear por las calles es como sumergirse en el interior de un país de leyenda, donde la más original de las fantasías se ha convertido en realidad.

Moscú: La capital de la República Rusa está rodeada por colinas que circundan la ciudad y en la que se mezclan con un gusto exquisito monumentos, parques y zonas residenciales. Surcada por el Río Moscova, la ciudad se encuentra salpicada por numerosos canales y ríos navegables que la unen con otras zonas del país conectando con el Mar Báltico, el Negro, el Blanco, el Azov y el Caspio. Pero no sólo está bien comunicada a través del agua, Moscú cuenta con un impresionante despliegue de redes de comunicación, por aire, cuenta con un aeropuerto que admite vuelos internacionales y por tierra con una excelente red de ferrocarril y de carreteras. Esto ha permitido que la capital de la República haya desarrollado una economía muy diversificada tanto en industria como en el sector alimentario y sobre todo, en el campo editorial. Moscú, además, cuenta con una estupenda red de metropolitano y con numerosas líneas de autobús, tranvía y trolebús. El recorrido puede iniciarse por uno de los lugares más representativos de toda la Comunidad de Estados Independientes, la Plaza Roja.

San Petersburgo: Construida por Pedro el Grande con miras a ser la Ventana hacia Occidente, San Petersburgo es la ciudad más europea de Rusia y está considerada la Venecia del Norte por sus vías navegables revestidas de palacios. La hermosa obra del zar consiguió eludir la homogeneidad arquitectónica del estalinismo, y sus monumentos zaristas se mantienen prácticamente intactos. A orillas del golfo de Finlandia, esculpida por islas y por el sinuoso río Neva, la urbe se alza con gran elegancia y manteniendo su geometría. Entre sus atractivos, se hallan el Museo Ermitage, en el palacio de Invierno, la fortaleza de Pedro y Pablo y la avenida Nevski.

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